DIAGNOSTICOS
Ante cualquier sospecha de cáncer de mama (carcinoma de mama) la
mujer debe consultar al médico, pues el diagnóstico precoz
aumenta las posibilidades de éxito del tratamiento de manera significativa.
Después el médico examina el historial clínico (anamnesis) y palpa bien ambos
senos, las axilas y las hendiduras de la clavícula. Entonces siguen pruebas de
ultrasonidos (ecografía), y un examen de
rayos X de la (mamografía). Con ayuda de la mamografía se
pueden diferenciar las lesiones benignas de las malignas, determinar el tamaño y el número de cambios, y detectar las microcalcificaciones que se acumulan en los pasajes del
tejido de la glándula mamaria, que son indicación indirecta de un tumor,
posiblemente muy pequeño. La microcalcificación no siempre es una indicación de cáncer de mama: en aproximadamente el 80% de los casos
no hay cáncer de mama.
El examen por ultrasonidos combinado con la mamografía aumenta la seguridad del diagnóstico del cáncer de mama. Para poder confirmar si
los cambios son benignos o malignos, el médico examinador toma
una muestra de tejido con una aguja (biopsia). Los métodos posibles son:
·
Biopsia por excisión o extirpación: modificaciones notables de fácil
acceso con extirpación total
·
Biopsia por perforación: extracción de una muestra de tejido mediante
una aguja hueca bajo visión ecográfica
·
Biopsia por vacío: extracción de una muestra de tejido mediante análisis
de imagen, por ejemplo, rayos X, con una aguja hueca de aproximadamente tres
milímetros de grosor en la que una hay una diminuta cuchilla de alta velocidad
·
Biopsia con aguja fina (PAAF) en ganglios ya palpables: extracción de
células individuales mediante agujas muy delgadas
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